
domingo, 26 de abril de 2026· Por José Marin
Flores blancas en el tronco olvidado
José Marín caminaba por el bosque húmedo de la Fundación Loros cuando algo blanco entre la hojarasca le llamó la atención. Sobre un tronco viejo, rendido a la descomposición y cubierto de musgo y plantas rastreras, crecía una familia de hongos de sombreros amplios y ondulados, casi translúcidos bajo la luz filtrada del dosel. Los registró con su cámara antes de que la tarde cerrara del todo.
Las fotografías revelaron características compatibles con el género Pleurotus, conocidos popularmente como oyster mushrooms u hongos ostra. Son organismos que se especializan en la madera muerta: la descomponen lentamente, devolviendo sus nutrientes al suelo del bosque. En ese tronco olvidado no había derrota, sino trabajo silencioso.
El hallazgo, georeferenciado en las coordenadas 10.4471772, -75.2614572, suma una pieza más al inventario vivo de la reserva. La biodiversidad de Loros no solo vuela o trepa: también crece despacio, blanca y callada, en los rincones que menos miramos.
