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Loro real asomando la cabeza desde la entrada de su nido artificial — caja B11

Dona un nido

Regálales un hogar. Regálales futuro.

Iniciativa permanente · Meta 2026

Les damos pareja. Les damos alimento. Les damos hogar. Y por eso se quedan.


Nuestros loros están volviendo a volar libres. Pero no tienen dónde formar familia.

Esto no es caridad. Es infraestructura ecológica. Cada nido artificial reemplaza una cavidad natural perdida con la deforestación del bosque seco tropical — y permite que las aves rehabilitadas se reproduzcan, fijen territorio y permanezcan en zonas protegidas. Sin nidos no hay segunda generación. Con nidos, sí.

Pareja de guacamayas azules y amarillas posadas sobre un nido artificial en el bosque

Estoes una victoria.

Una pareja eligió este nido para criar. No es decoración: es comportamiento reproductivo, fidelización al territorio, y la primera señal de que la población rehabilitada está empezando a quedarse.

Cada caja que entra al bosque abre la posibilidad de otra escena como esta. Sin nidos, este momento no existe.

Liberar un ave sin un lugar donde formar familia es un éxito a medias. La fidelización territorial que da un nido bien puesto es lo que convierte una liberación puntual en una población que se queda.

Lo que sostiene tu donación


Pareja de loros reales inspeccionando la entrada de su nido artificial
Loro real liberado y marcado posado en una rama del bosque
Tres loros reales en vuelo libre sobre el bosque seco tropical
Trabajo de equipo en la reserva — instalación de nidos en campo
Loro entre el mango y el mamoncillo del aviario
Guacamaya cruzando el umbral hacia el monte
Un miembro del equipo carga un nido recién terminado hacia el árbol donde será instalado. Cada caja recorre así el último tramo del bosque antes de quedar fija al territorio.

¿Querés donar más de un nido o coordinar un padrinazgo?

Para donaciones de empresa, padrinazgos anuales o coordinación de varios nidos a la vez, escribinos por WhatsApp y armamos una propuesta a medida.